Robbie Williams arrasa con su show en Barcelona

Ni más ni menos que diez años ha hecho esperar Robbie Williams al público de Madrid y Barcelona para volver a disfrutar de un auténtico concierto-espectáculo. Aunque no promocionaba nuevo disco (el último fue su segunda incursión de versiones a lo Frank Sinatra, en Swing Both Ways), la gira Let Me Entertain You Tour, que arrancó en nuestro país, es un auto-homenaje a sus años de carrera y a su extensivo catálogo de hits.

Robbie Williams arranco su show diciendo “durante las dos siguientes horas, vuestro trasero es mío”.

Como no podía ser de otra forma, el ex Take That apareció en escena con su promesa de entretenernos a todos con Let Me Entertain You, sorprendiendo con su cambio de imagen –vimos a un Robbie Williams un mohawk teñido de rubio platino- y diciendo “durante las dos siguientes horas, vuestro trasero es mío”, siguiendo con Rock DJ. Y más tarde Monsoon. El concierto se preveía como darle al play a un disco de grandes éxitos de Robbie Williams, uno tras otro, pero no fue así en absoluto. Sus canciones se mezclaban con versiones de artistas tan diversos como Lorde (Royals), Queen (We Will Rock You), Led Zeppelin (Whole Lotta Love) o U2 (Still Haven’t Found What I’m Looking For).

 

Robbie Williams tuvo su momento Frank Sinatra de la noche, con una versión swing de Supreme, para luego coger la guitarra y mostrar esta nueva faceta del británico, más íntima, equilibrada y familiar, dedicando Go Gentle a su hija, e interpretando Better Man ni más ni menos que con su padre! Siguió con Let Love Be Your Energy, apareciendo con falda escocesa y mostrado en culo (no desnudo) de vez en cuando, No regrets (“una canción que escribí en 1998 cuando era un chico muy enfadado con el mundo”, según dijo) y el himno de los Misfits, Come undone.

La complicidad y la interactuación con el público era continua, incapaz de callarse todo lo que le pasa por la cabeza, hasta que Robbie Williams escogió a una chica del público, que llevaba el cartel “me acabo de divorciar. Puedes darme un beso” para subir al escenario y cantar con ella Candy, en una cama y terminar haciendo la conga. Millenium, una versión de Rudebox que sobraba, Kids… y cuando llegó Feel, Robbie Williams dejó hacer todo el trabajo a la emoción y pulmones del público. El bis unió definitivamente las dos personalidades de Robbie que conocemos: interpretó Bohemian Rhapsody de Queen, porque seguro que siempre quiso ser Freddy Mercury, y se dejó llevar por Angels – que dedicó a las víctimas del vuelo de Germanwings-, porqué siempre quiso ser un popstar; aunque ahora ya sea un showman completo.

Víctor de la Torre

Presentador y DJ en la radio. Locutor de Publicidad, apasionado de la música y enamorado del mundo de la comunicación.